La esperanza de vida en los países más desarrollados se sitúa hoy cerca de los 73 años al nacer para los varones y en los 80 para las mujeres. Es previsible que en el futuro esas cifras se incrementen, pero no de manera espectacular. Según muchos demógrafos, estamos tocando techo en cuanto a la esperanza de vida se refiere. Pero, desde el punto de vista biológico, ¿cuál es el límite natural de la vida? ¿120 años? ¿200 años? Muchos expertos en los procesos de envejecimiento tratan de responder a estas preguntas y diseñar procesos que permitan superar las barreras, aparentemente infranqueables, que suponen las cifras de esperanza de vida actuales. La mayor parte de estos expertos consideran que, aplicando tecnologías biológicas, se podrá romper sin problemas este techo para alcanzar el verdadero límite natural de la vida, por encima de las enfermedades degenerativas y el cáncer.
"Pienso que estamos a punto de cruzar la puerta de la inmortalidad. Allá por el año 2075 podremos lograrlo, y esta es una estimación conservadora."
Quien dice esto, es autor de varios informes sobre prospección de tecnologías futuras y profesor en la norteamericana Montclair State University, Michael Zey. Si la estimación de este analista es, como él mismo reconoce, conservadora, ¿qué fecha proponen los más audaces para que crucemos esa puerta de la inmortalidad? No se atreven a decirlo, pero algunos apuntan por lo bajo incluso la década del 2020. Otros intentan descubrir, imaginando un mundo en ausencia de enfermedades, cuanto está preparado el organismo humano para durar. Según el profesor Donald Louria, de la Escuela de Medicina de New Jersey en Newark, la genética molecular y la nanotecnología posibilitarán una larga vida a nuestros nietos. Este científico piensa que no será muy difícil alcanzar el que parece límite biológico de la vida humana, los 120 años y, a partir de esta cifra, modificar el organismo biotecnológicamente para llegar a los 180 años, por lo menos. Pero ese no sería un límite infranqueable, con más tecnología se podría llegar a los 200 o los 500 años.
La mayoría no es tan optimista como Louria. Casi ningún médico cree que los 120 años sean alcanzables de forma generalizada y, mucho menos, que la biotecnología sea capaz de reparar, por ejemplo, los daños cerebrales que se producirían en una vida que durara siglos. Actualmente el límite vital registrado en los canales de la medicina de forma fiable lo ostenta la francesa Jeanne Louise Calment, que falleció en 1997 a la edad de 122 años, límite jamás cruzado por ser humano alguno, confirmando a ojos de la ciencia que, sin ayudas de la tecnología, el límite máximo de la existencia para nuestra especie se sitúa cerca de los citados 120 años.
lunes, 1 de octubre de 2007
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